Este año, la XIX Marcha del Orgullo Gay tuvo un aire de
triunfo. Fue la primera después de la aprobación de la Ley de Matrimonio
Igualitario, que le otorgó los mismos derechos a todos los ciudadanos
argentinos para casarse, más allá de su orientación sexual. Como en las
anteriores, estuvo presente el color de los imaginativos disfraces y las
banderas de la diversidad, que de la mano de una multitud calculada en
más de 100.000 personas, coparon la Avenida de Mayo. Pero por sobre todo
hubo un gran agradecimiento a todas las autoridades y a los diputados y
senadores que apoyaron la Ley. Y un cierre frente al Congreso de la
Nación con abucheos a los que se opusieron, incluyendo a la Iglesia
Católica y al cardenal Jorge Bergoglio.
Como siempre, las actividades
empezaron a las 15 en la Plaza de Mayo con la Feria del Orgullo, donde
ofrecían remeras con inscripciones, entre otros productos. Y desde las
18, una larga caravana de 14 carrozas y una limusina con música y DJ’s
avanzó por la Avenida de Mayo, y llenó todas sus cuadras hasta el
Congreso, rodeada de gente que cantaba y bailaba.
“Siempre
tuve la convicción de que íbamos a alcanzar el objetivo primero de la
Comunidad Homosexual Argentina (CHA), que era tener los mismos derechos
que tiene el resto de la sociedad. No sabíamos cuánto iba a tardar o si
lo íbamos a vivir. Lamentablemente, Carlos Jáuregui no llegó a verlo”,
contó ayer emocionado César Cigliutti, presidente de la CHA, que junto
con Jáuregui organizó la primera marcha del orgullo en 1992. Fueron
apenas 300 personas, la mayoría con máscaras para ocultar su identidad.
Ayer,
como viene ocurriendo en las marchas de los últimos años, fue una
multitud. El slogan de este año fue “Vamos por más: Ley de Identidad de
Género ya”, en reclamo de una ley de cambio de identidad de género para
los varones y mujeres trans, que son las personas cuya identidad sexual
no se corresponde con su anatomía sexual. Pamela Lupon, una actriz
transexual de 35 años contó: “Estamos pidiendo la ley de género, pese a
que la otra fue un gran avance, para poder tener nuestro nombre en el
DNI y tener acceso a mejores trabajos”. El otro reclamo fue que el
Estado permita que los hijos nacidos antes de la sanción del matrimonio
igualitario sean inscritos con los nombres de sus dos madres, para tener
los mismos derechos que los otros chicos. Ese era el problema de
Silvina Maddaleno (37) y Andrea Majul (48). Hace hace tres años tuvieron
trillizos, Abril, Jazmin y Santiago. “No pudimos anotarlos con los
nombres de las dos, para la ley yo soy madre soltera”, dijo Silvina.
“Esta
marcha es una fiesta de toda la sociedad argentina, porque ya somos un
país más libre de lo que éramos antes del matrimonio igualitario”,
aseguró Martín Canevaro, de 100% Diversidad y Derechos y que junto
Carlos Alvarez conformó la cuarta pareja gay que se casó en la
Argentina. “El Estado ahora tiene la oportunidad de desarrollar una
política pública para la población GLBT. Y el sistema educativo tiene
que avanzar para recibir a nuestros hijos”, dijo.
A diferencia
de otros años, hubo menos disfraces, un clima más relajado. La
sensación es que no había necesidad de montar un show, como en el caso
de muchas travestis que aparecieron con sus ropas de mujer de todos los
días.
Lo que si se notó fue una fuerte participación política.
A los habituales “Putos Peronistas”, y grupos socialistas se sumaron
agrupaciones como la Juventud Radical, el GEN y La Cámpora, que en otros
años no aparecían. Y sorprendieron con su presencia el ministro de
Economía de la Nación, Amado Boudou, y el secretario de Cultura, Jorge
Coscia. Boudou, con su novia, se negó a sacarse fotos cuando una
travesti se lo pidió, y dijo entre risas: “No quiero porque después me
las publican en los diarios”. Además, estuvieron el senador Daniel
Filmus, Vilma Ripoll, del MST, o el piquetero Luis D’Elia. Muchos,
aprovechando el clima favorable, fueron a cosechar votos.
Ya
frente al Congreso, hubo un reconocimiento a todos los que apoyaron la
Ley de Matrimonio Igualitario. Incluyendo al ex presidente Néstor
Kirchner, para quien hubo un minuto de aplauso. También hubo abucheos
con nombre y apellido. La multitud chifló a las diputadas Cynthia
Hotton, Claudia Ruchi y Gabriela Michetti, y las senadoras Hilda Chiche
González de Duhalde y Liliana Teresita Negre de Alonso, por su
militancia para que no aprobar la ley. Y, especialmente, para Bergoglio y
Julio Grassi, el cura condenado por pedofilia.
La fiesta terminó con
un recital de Miranda y Leo García. Y un gran kissing o beso colectivo
que, tras 18 años de marchas del orgullo y en medio de un cambio
cultural que hace años parecía imposible, ya no escandalizó a nadie.